Especialista advierte que el 75 % de los pacientes con este tipo de tumoraciones tiene antecedentes de tabaquismo, alcoholismo o infección por VPH. La detección oportuna es clave para aumentar la supervivencia.
Por Dr. Remedio
📌En el marco del Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello, el Dr. Carlos Alberto Lara Gutiérrez, jefe de la Unidad de Cirugía Oncológica de Cabeza y Cuello, advirtió que el consumo de tabaco y alcohol continúa siendo la principal causa de desarrollo de tumores en cavidad oral, faringe, laringe, senos paranasales y glándulas salivales.
Estas tumoraciones no solo afectan la estética o la funcionalidad del habla, sino que comprometen funciones vitales como la ventilación, la deglución y la comunicación, lo que impacta gravemente la calidad de vida de los pacientes.
Factores de riesgo: más allá del tabaco
El especialista explicó que, aunque el tabaquismo y el alcoholismo son los factores más prevalentes, la infección por Virus del Papiloma Humano (VPH) también se ha posicionado como un detonante importante, especialmente en tumores de orofaringe.

“El 75 % de los pacientes que atendemos tienen al menos uno de estos tres factores de riesgo. Además, es una enfermedad que afecta predominantemente a hombres”, señaló Lara Gutiérrez.
Síntomas de alerta que no debes ignorar
Uno de los principales desafíos en la lucha contra esta enfermedad es la confusión de los síntomas con afecciones menores. El Dr. Lara Gutiérrez enfatizó la importancia de acudir al médico ante:
- Úlceras o lesiones blanquecinas en la boca que sangran con facilidad y no sanan en un plazo de 15 días.
- Dolor persistente al tragar.
- Ronquera o cambios en la voz que duran más de unas semanas.
- Congestión nasal crónica y sangrados nasales frecuentes.
“Si una úlcera no responde a tratamiento en dos o tres semanas, debe realizarse una biopsia. El tiempo es tejido”, alertó el especialista.
Diagnóstico tardío: el gran enemigo
En México, se registran 20 mil casos nuevos anuales de cáncer de cabeza y cuello. Sin embargo, la cifra más alarmante es que el 50 % de los pacientes recibe el diagnóstico en etapas avanzadas, cuando el tumor ya se ha diseminado a los ganglios linfáticos.
En estos casos, la probabilidad de supervivencia se reduce al 50 %, lo que contrasta drásticamente con las altas tasas de curación cuando la enfermedad se detecta a tiempo.
El tratamiento varía según el estadio: en lesiones tempranas, la cirugía es la opción principal, seguida de radioterapia y quimioterapia según sea necesario.
Prevención y detección oportuna: la clave para salvar vidas
El Dr. Lara Gutiérrez hizo un llamado a la población a no normalizar los síntomas y a acudir al odontólogo o al médico familiar ante cualquier señal de alerta. La detección temprana no solo amplía las opciones terapéuticas, sino que mejora significativamente el pronóstico y la calidad de vida.
“El retraso en el diagnóstico incrementa la probabilidad de identificar la enfermedad en fases avanzadas. Por eso, la información y la prevención son nuestras mejores herramientas”, concluyó.

