Por Staff AzTurismo
Entre el fuego dormido de un volcán y el verde vibrante de sus sierras, Jala se revela como el secreto mejor guardado de Nayarit: un Pueblo Mágico donde la aventura, el vino y la tradición se encuentran a los pies de El Ceboruco.
Hay lugares que no se visitan: se descubren. Y Jala es uno de ellos. Enclavado en el corazón del sur de Nayarit, este Pueblo Mágico —el primero del estado en recibir tan codiciado nombramiento— despliega un escenario casi irreal: cerros, peñascos y un manto verde que, en temporada de lluvias, lo convierte en un auténtico paraíso volcánico. Aquí, cada rincón cuenta una historia, cada platillo guarda una tradición y cada paisaje invita a quedarse un poco más.
Un desayuno que sabe a historia
El viaje comienza en Coapan, donde el restaurante “El Buen Sabor” ofrece algo más que comida: un encuentro con los saberes que han pasado de generación en generación. Menudo calientito con tortillas hechas a mano, tamales de pollo, cerdo y frijoles, gorditas rellenas y chilaquiles picositos son solo el preludio de una experiencia que se vive con todos los sentidos. Y para completar, un atole o un café bien cargado: el combo perfecto para cargar energía.
Pero la travesía no termina en la mesa. En el Taller Ceboruco “Artesanía de Piedra Volcánica”, los fragmentos que alguna vez formaron parte de la montaña cobran una segunda vida. Bajo la guía de maestros artesanos, cada visitante toma martillo y cincel para crear su propia pieza: un recuerdo que pesa, literalmente, como la tierra misma.
El pueblo que enamora a cada paso
Caminar por el Centro Histórico de Jala es detenerse en el tiempo. Su arquitectura, sus tradiciones y la vida cotidiana de su gente dan identidad a un destino que se contempla sin prisa. Y cuando el cuerpo pide descanso, Nukari Quinta Boutique aparece como un refugio de color y tradición: un monumento histórico local que combina el estilo colonial con suites de lujo, alberca con servicio de bebidas, spa, zona de yoga y un restaurante de altura con menú de la reconocida Chef Betty Vázquez y el Chef Marco Valdivia. Dormir aquí es, sencillamente, una pausa para el alma.

La aventura llama: El Ceboruco
El segundo día amanece con un reto mayor: subir al Volcán El Ceboruco, un gigante de roca de aproximadamente 2,280 metros sobre el nivel del mar. El ascenso atraviesa bosques de pino, otate, encino y oyamel hasta llegar a las Maxiletras del Volcán, punto icónico para locales y visitantes. Desde ahí, el hiking hacia la cima se convierte en una experiencia sensorial: flora y fauna local, fumarolas que emiten vapor termal y, al final, la recompensa máxima: el cráter. Un paisaje que cautiva a quienes tienen el privilegio de presenciarlo.
Sabores del campo y tradición viva

De vuelta al llano, El Rincón del Campesino espera con un desayuno buffet donde los sabores del campo son protagonistas: carne y costilla de cerdo en salsa verde, menudo, chilaquiles, gorditas de requesón, tasajo a la leña, atole con miel en penca, agua fresca de jamaica y los mundialmente famosos elotes gigantes de Jala. Energía para el cuerpo, el corazón y el alma.
La siguiente parada es la Meseta de Juanacatlán, una zona serrana de clima fresco y paisajes naturales donde los majestuosos árboles refugian fauna silvestre y captan agua, parte vital de la identidad cultural de Jala. Aquí, un taller de preparación de tortillas a mano acerca a los visitantes a la cocina tradicional nayarita: desde trabajar la masa hasta colocarlas en el comal, una experiencia que demuestra que la gastronomía también cuenta historias.
El cierre perfecto: vino entre montañas

Y para terminar, nada mejor que Meseta del Cielo, el primer viñedo del estado y uno de los proyectos enoturísticos más innovadores del occidente del país. Nacido en 2019 con variedades europeas como Syrah y Macabeo, este sitio encontró en la sierra de Nayarit las condiciones ideales para desarrollarse. Caminar entre los viñedos, admirar las montañas y disfrutar de un magnífico atardecer mientras se conoce el proceso de cultivo de la vid es solo el inicio: la experiencia culmina con una degustación de vinos locales acompañada por una tabla de quesos artesanales, vinos frutales de jamaica blanca y roja —conocidos como Santa Sirena— y vistas espectaculares.
Jala: dos días, mil razones
En solo un fin de semana, Jala es capaz de mostrar diferentes caras de Nayarit: los saberes tradicionales de Coapan, las calles de un Pueblo Mágico, el descanso en Nukari Quinta Boutique, los paisajes del Volcán El Ceboruco y las experiencias de la Meseta de Juanacatlán. Un verdadero paraíso volcánico lleno de naturaleza, sabores y tradición.
¿Listo para reconectar con la esencia del campo nayarita? Jala te espera.







