Por Staff AzTurismo
México se encuentra en un punto decisivo para redefinir el papel de sus aeropuertos como motores de conectividad, competitividad turística y experiencia de viaje. En 2024, el país recibió más de 42 millones de turistas internacionales, consolidándose como uno de los destinos más visitados de América. A la par, se proyecta una inversión pública y privada superior a 134 mil millones de pesos para modernizar la infraestructura aeroportuaria entre 2025 y 2030, una apuesta estratégica que marcará el rumbo del turismo y la movilidad en las próximas décadas.
Hoy, el aeropuerto es mucho más que una terminal de paso: es el primer y último contacto del viajero con México, un espacio que comunica identidad, hospitalidad y eficiencia. La pregunta clave es inevitable: ¿los aeropuertos mexicanos están transmitiendo una experiencia de bienvenida y despedida a la altura del país que representan?
Más que infraestructura: una experiencia de viaje memorable
La modernización aeroportuaria va más allá de ampliar pistas o terminales. Representa la oportunidad de transformar la experiencia integral del pasajero, desde el cruce por migración hasta el abordaje del vuelo de regreso. Un aeropuerto contemporáneo debe reflejar la cultura local, la calidez humana y la innovación, convirtiendo cada trayecto en un recuerdo positivo.

“Un aeropuerto es, en la práctica, un proyecto de uso mixto extendido en horizontal: combina gastronomía, retail, aviación, tecnología y hospitalidad. Nuestro trabajo consiste en integrar todas estas capas para crear entornos eficientes, humanos y con identidad propia”, explica Matthew Johnson, Aviation Leader de Gensler.
Diseño que elimina fricciones y mejora la conectividad
Para especialistas en diseño aeroportuario como Gensler, la experiencia del pasajero comienza por eliminar fricciones. No basta con una arquitectura icónica si los recorridos son confusos, los procesos lentos o la señalización poco clara. El diseño debe anticipar los puntos de dolor del viaje y convertirlos en trayectos intuitivos, fluidos y comprensibles.
Esto implica optimizar el check-in y los filtros de seguridad, integrar tecnologías como la biometría para reducir tiempos, mejorar la visibilidad de los espacios y desarrollar una señalización clara que acompañe al usuario sin saturarlo. El objetivo es que cada viajero —ya sea de negocios, en familia o visitante primerizo— sienta que el aeropuerto trabaja a su favor.
Aeropuertos más sostenibles y resilientes
La sostenibilidad se ha convertido en un eje central del desarrollo aeroportuario a nivel global. Proyectos recientes impulsados por Gensler integran energía limpia, reducción de emisiones, eficiencia hídrica y aprovechamiento de luz natural. Un ejemplo es la nueva Terminal 1 del aeropuerto JFK en Nueva York, que incorpora cerca de 13 mil paneles solares, capaces de generar entre el 20% y 30% de la demanda energética del edificio, además de cristales inteligentes que mejoran el confort térmico y reducen el consumo energético.
En México, esta visión representa una oportunidad clave para que las inversiones anunciadas no solo amplíen la capacidad, sino que incorporen criterios de resiliencia climática, bienestar y eficiencia operativa, alineados con las nuevas expectativas del viajero global.
Retos y oportunidades para los aeropuertos mexicanos
Los aeropuertos del país enfrentan desafíos comunes a nivel mundial: modernizar sin detener operaciones, gestionar una creciente demanda eléctrica y coordinar múltiples actores públicos y privados. En hubs como Ciudad de México, Cancún o Guadalajara, las obras se realizan con terminales en pleno funcionamiento, lo que exige una planeación precisa para no afectar la experiencia del usuario.
A ello se suma la necesidad de planes maestros de largo plazo. Mientras en otros mercados se trabaja con hojas de ruta a diez años, en México estos lineamientos aún están en consolidación. Iniciativas como los playbooks y guías de diseño desarrollados junto con Aeroméxico muestran cómo establecer criterios consistentes sin perder la identidad local.
Pequeñas intervenciones, grandes resultados
No todas las mejoras requieren grandes obras. La señalización y el wayfinding son intervenciones de alto impacto y bajo costo. El caso del aeropuerto de LAX, donde se unificó el lenguaje visual entre terminales, demuestra cómo la coherencia gráfica puede hacer que el recorrido sea más intuitivo incluso sin cambios estructurales.
En México, estas acciones pueden acompañar los procesos de modernización ya en marcha y generar mejoras visibles en el corto plazo, reforzando la percepción de orden, claridad y hospitalidad.
Diseño con identidad mexicana y enfoque inclusivo
Diseñar aeropuertos para México implica ir más allá de símbolos evidentes. La experiencia de Gensler con Aeroméxico en la Terminal 2 del AICM prioriza la accesibilidad universal, la claridad de recorridos y la calidez del ambiente. El nuevo esquema de check-in incorpora mostradores accesibles, mejoras acústicas, iluminación más amable, kioscos de autoservicio y señalización digital que reduce la ansiedad del pasajero.
“Diseñamos para todo tipo de usuarios: pasajeros frecuentes, familias, personas con movilidad reducida o visitantes que no hablan el idioma local. La clave está en combinar estándares internacionales de inclusión con una autenticidad genuinamente mexicana”, señala Johnson.
Una inversión estratégica para el turismo y la imagen del país
La modernización aeroportuaria no es solo una cuestión de infraestructura: es una apuesta estratégica por la competitividad turística, la conectividad regional y la imagen de México ante el mundo. Cada peso invertido en aeropuertos más claros, eficientes y humanos se traduce en mayor confianza del viajero, derrama económica y destinos mejor conectados.
Si el aeropuerto es la primera y última página del viaje, el diseño se convierte en una poderosa herramienta narrativa: una llegada que emociona, una despedida que deja huella y una experiencia que invita a volver.

