Por Ronaldo Zanon
Jalisco ofrece en julio una de las experiencias turísticas más auténticas de México. Con la llegada del Día Internacional del Tequila, que se celebra el 24 de julio, el estado invita a recorrer los paisajes donde nació la bebida más representativa del país y a descubrir una tradición que combina cultura, historia, gastronomía y naturaleza.
Durante este mes, los visitantes tienen la oportunidad de adentrarse en el universo del tequila a través de recorridos por extensos campos de agave azul, visitas a destilerías centenarias y experiencias diseñadas para conocer cada etapa de la elaboración de esta bebida con Denominación de Origen, reconocida internacionalmente como uno de los grandes símbolos de México.
El viaje comienza en las emblemáticas Ruta del Valle del Tequila y Ruta del Tequila de Los Altos, donde el paisaje cambia por interminables plantaciones de agave tequilana Weber variedad azul, cultivado por generaciones de jimadores que han heredado los conocimientos necesarios para producir uno de los destilados más apreciados del mundo.
Caminar entre los agaves permite comprender la estrecha relación entre la tierra, el clima y las técnicas tradicionales que dan personalidad a cada etiqueta de tequila. Cada recorrido revela historias familiares, procesos artesanales y una cultura que ha logrado mantenerse viva a lo largo de los siglos.
Para quienes buscan una experiencia aún más completa, existen dos recorridos ferroviarios que se han convertido en un atractivo por sí mismos. El Tequila Express y el José Cuervo Express parten desde Guadalajara rumbo al Pueblo Mágico de Tequila, ofreciendo un viaje que combina espectaculares vistas de los paisajes agaveros, degustaciones guiadas y visitas a algunas de las casas tequileras más representativas del estado.
Las experiencias continúan en destilerías históricas como Casa Sauza, donde los visitantes pueden participar en demostraciones de jima, plantar agaves, recorrer las instalaciones de producción, preparar el tradicional cantarito e incluso disfrutar de propuestas gastronómicas inspiradas en el tequila.
Otra parada obligada es Hacienda La Cofradía, que ofrece recorridos por su fábrica y museo, cabalgatas entre plantaciones de agave, talleres para personalizar una botella de tequila y una de las experiencias más singulares del país: hospedarse en habitaciones con forma de enormes barricas, consideradas únicas en el mundo.
La gastronomía también ocupa un lugar especial durante esta ruta turística. Bebidas tradicionales como los refrescantes cantaritos y la icónica Batanga permiten descubrir nuevas formas de disfrutar el tequila, siempre acompañadas por la cocina jalisciense y la hospitalidad característica de los pueblos productores.
Más allá de una celebración, julio representa una invitación para descubrir el origen del tequila desde el lugar donde nació. Los paisajes declarados Patrimonio Mundial, las tradiciones transmitidas por generaciones y las experiencias que ofrecen las casas tequileras convierten a Jalisco en el destino imprescindible para quienes desean conocer la esencia de una bebida que ha llevado el nombre de México a todos los rincones del mundo.
Con recorridos en tren, campos de agave, destilerías, gastronomía y cultura, el estado reafirma que no existe mejor época para brindar con tequila que durante julio, cuando la tradición se vive con mayor intensidad en su lugar de origen.
